Cali, febrero 13 de 2026. Actualizado: jueves, febrero 12, 2026 21:15
Un factor que demuestra la inmadurez de nuestra democracia es la modificación frecuente de las reglas del juego en materia política y electoral. Cada gobierno, y el actual no es la excepción, promueve reformas en la materia, según su conveniencia.
En esta ocasión, por ejemplo, se promueve la ampliación del periodo presidencial y el de todos los dignatarios elegidos por voto popular (alcaldes, gobernadores, concejales, diputados y congresistas) de cuatro a cinco años, un punto polémico e inconveniente por muchas razones.
Quienes promueven cambiar el cuatrienio por el quinquenio argumentan, entre otras cosas, que cuatro años son poco tiempo para que un buen gobernante cumpla su programa de gobierno y que, además, realizando elecciones cada cinco años, el país ahorraría una cantidad importante de recursos que podría destinar para cubrir otras necesidades.
Si bien la propuesta plantea que la ampliación de periodos se dé a partir de 2016, es decir que no cobijaría a los mandatarios en ejercicio, el Congreso de la República debería abstenerse de hacer esta modificación, porque estimula la concentración de poder y va en contravía de la renovación que se requiere tanto en las administraciones públicas como en las corporaciones. Si actualmente es difícil para un candidato nuevo competir con quienes buscan la reelección, más difícil será cuando los concejales, los diputados y los congresistas tengan un año más para aceitar sus maquinarias con contratación y burocracia.
Si la reelección, que ya fue ensayada en Colombia, es inconveniente, porque desequilibra los poderes, la ampliación de periodos lo es aún más, pues en esta figura la continuidad de los mandatarios no es definida por los ciudadanos.
Sí, puede ser que cuatro períodos sean pocos para un buen gobernante, pero cinco son demasiados para un mandatario que haga las cosas mal y, lamentablemente, ese es el común denominador en nuestro país. Basta ver la popularidad con la que terminan la mayoría de los alcaldes, gobernadores y presidentes en Colombia para entender que la mayoría de los ciudadanos no estaría de acuerdo con mandatos más largos.
Foto: Presidencia de Colombia
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