Cali, noviembre 7 de 2026. Actualizado: viernes, noviembre 6, 2026 23:40
La manifestación realizada ayer por representantes del gremio de taxistas de Cali debe invitar a la administración municipal, a los concejales, a los candidatos a la Alcaldía y a quienes manejan las diferentes entidades que tienen incidencia sobre la movilidad, a repensar el tema.
La protesta de propietarios y conductores de este servicio público tiene que ver con la incertidumbre que les generan los cambios que introducirá el Plan integral de movilidad urbana, Pimu, que podría ampliar el pico y placa para los taxis.
El Pimu también contempla aplicar el pico y placa a las motocicletas y ampliar a dos días la restricción para los carros particulares.
Si bien estos cambios se aplicarían a partir del año 2022, la ciudad debe prepararse desde ya. El próximo alcalde tendrá el reto de decidir si adopta estas medidas y, si no está de acuerdo con ellas, deberá definir otras, pues lo cierto es que la situación de movilidad de Cali empieza a tornarse insostenible y algo hay que hacer.
Los caleños deben ser conscientes de que la decisión que se tome, sea cual sea, será impopular, y todos los actores viales tendrán que poner una cuota de sacrificio.
Pero no son solo los peatones, los ciclistas, los motociclistas y los conductores quienes deben aportar, la ciudad también debe hacerlo. Insistir en el mejoramiento y ampliación y construcción de vías, modernizar la semaforización y aumentar las labores de regulación por parte de los guardas de tránsito, con el propósito de que el tráfico fluya, es clave para sacar a Cali del embotellamiento. Si no se hace un trabajo en ese sentido, por más que se amplíe el pico y placa, las calles de las ciudades seguirán atascadas. Y, claro, sin un sistema de transporte masivo eficiente, la solución tampoco llegará
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