Cali, noviembre 7 de 2026. Actualizado: sábado, noviembre 7, 2026 10:49
La quema de un tren cañero, ocurrida hace un par de días entre Tuluá y Andalucía, en el centro del Valle del Cauca, es la confirmación de la grave amenaza bajo la que se encuentra nuestra región, no sólo por el accionar de los ilegales, sino por el discurso de quienes estimulan el odio contra el aparato productivo.
Que este hecho haya sido perpetrado contra la industria azucarera lleva inevitablemente a preguntar si hay un plan coordinado contra este importante motor de la economía regional, pues no son nuevos los mensajes contra este gremio lanzados desde cierto sector político y, además, durante el paro nacional fue evidente la intención de afectarlo con bloqueos. ¿Hay conexión? Es algo que deben establecer las autoridades.
Este sector, contra el que ahora arremeten los violentos, genera cerca de 200 mil empleos directos en el Valle del Cauca, sin contar las fuentes de trabajo derivadas de la cadena del dulce, que va desde la producción artesanal hasta la que realizan empresas como Aldor y Colombina, que exportan confitería por toneladas.
Por todo lo anterior, quienes lanzan ataques para desprestigiar a la industria azucarera, así como quienes están tras la quema del tren cañero, no atentan contra un ingenio ni contra una industria, atentan contra una región que debe en gran medida su desarrollo a todo lo que se ha creado a partir del cultivo de la caña de azúcar.
Directa o indirectamente no hay un vallecaucano que no sea beneficiario de esta agroindustria, pues mueve la economía de todos, y si se afecta este sector, como ocurrió durante el paro, cuando se paralizó por cuenta de los bloqueos, se afecta el bolsillo de todos.
Hay que defender a todos los sectores que generan empleo, caer en discursos que buscan acabar con el aparato productivo sería llevar nuestra región hacia un suicidio colectivo.
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