Cali, noviembre 7 de 2026. Actualizado: viernes, noviembre 6, 2026 23:40
Es necesario que la clase política colombiana interprete los mensajes latentes de los resultados electorales del pasado domingo. La abstención, que sigue siendo mayoritaria, el crecimiento del voto en blanco y el crecimiento de los electores que prefieren candidatos alternativos son señales que ameritan análisis profundos, reflexiones y, sobre todo, cambios en las maneras y las prácticas por parte de quienes manejan el poder público.
Lo que manifestó el grueso del país es un nivel de inconformidad alto, una señal de cansancio, una necesidad de cambio.
Pero aquí no solo hay una lección para la política tradicional. También hay un mensaje para los ciudadanos, pues en muchos muncipios y departamentos fueron derrotadas maquinarias que se percibían como invensibles. El mensaje es claro, donde hay cansancio y descontento, el pueblo, mediante el voto, tiene en sus manos la herramienta más eficaz para hacer posible el relevo. Herramienta que también sirve para renovar el mandato a quienes gobiernan bien.
Si bien la abstención cedió levemente frente a las elecciones locales de hace cuatro años, al pasar del 40,56% al 39,35%, sigue siendo muy alta. Ahí los políticos todos, los de siempre y los nuevos, los de izquierda y los de derecha, los independientes, los de todos los colores, pero también los ciudadanos, es decir, la sociedad en general, deben asumir responsabilidades y entender que más allá de los intereses particulares, hay unos intereses superiores que requieren que cada quien asuma con responsabilidad el derecho a elegir y ser elegido.
Los alcaldes, concejales, gobernadores y diputados electos deben asumir sus cargos el 1 de enero con el compromiso de cumplirle a la ciudadanía, sabiendo que en sus manos está aumentar el cansancio ciudadano o estimular, con buenos resultados, la participación democrática.
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