Cali, febrero 16 de 2026. Actualizado: sábado, febrero 14, 2026 19:29
A partir del 14 de diciembre será obligatoria la exigencia del carné de vacunación con el esquema completo (dos dosis) para ingresar a establecimientos y eventos públicos; lo que se busca con la medida es aumentar el número de personas vacunadas, al convertirla en un requisito indispensable para la vida social, y disminuir el riesgo de contagio en aquellos espacios que, por su actividad, propician aglomeraciones.
La medida, sin duda, es buena, pero lamentablemente no es tan efectiva como debería. Los antivacuna encontraron en la “viveza” de nuestro pueblo un medio para ingresar a establecimientos y eventos sin necesidad de vacunarse: la falsificación del carné.
En ese sentido, es importante que las autoridades realicen operativos para verificar de manera aleatoria la autenticidad de las tarjetas de vacunación. Hasta ahora los controles se han limitado a supervisar que los establecimientos exijan el documento, ¿pero quién garantiza que las personas que portan carnés realmente se vacunaron?
Aunque la vacuna es gratuita y su efectividad está comprobada, estos “vivos bobos” que prefieren falsificar el certificado físico o pagar hasta $300 mil por obtener uno digital, ponen en riesgo la búsqueda de la inmunidad de rebaño y actúan como aliados del virus. Si el cuarto pico, hacia el cual ya avanza Colombia, resulta igual o peor que los anteriores y las muertes y los contagios se desbordan y vuelven los cierres, será por culpa de quienes han actuado de manera irresponsable.
Por lo anterior, lo mejor que puede hacer una persona responsable es mantener el autocuidado, pues nadie le garantiza que quienes están a su alrededor en un establecimiento o un evento están vacunados y libres de covid-19. El distanciamiento, el uso del tapabocas y el lavado de manos siguen siendo indispensables.
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