Cali, marzo 19 de 2026. Actualizado: jueves, marzo 19, 2026 19:35
Para el Valle del Cauca es una pésima noticia la reducción de su representación en el Senado de la República, algo que se veía venir. Actualmente nuestro departamento tiene una bancada de once senadores, pero, a partir del 20 de julio, cuando asumirá el nuevo Congreso de la República, serán ocho.
El bajonazo en la votación por candidatos del Valle del Cauca en las elecciones del pasado domingo tiene diferentes causas: primero, que el sector de opinión se inclinó mayoritariamente por candidatos nacionales de mayor figuración; segundo, que jefes políticos locales y departamentales, como concejales y diputados, llegaron a acuerdos (¿económicos?) con candidatos foráneos y pusieron sus estructuras a votar por ellos y, tercero, que la mayoría de los candidatos vallecaucanos al Senado que se quemaron no hacen un trabajo de visibilización permanente que les permita sintonizarse con el electorado. La ciudadanía castiga a quienes aparecen sólo en temporada electoral.
Pero aquí el tirón de orejas no debe ser sólo para los candidatos, también hay que llamarle la atención a los vallecaucanos, pues al votar por candidatos de afuera, terminan jugando en contra de los intereses del departamento. Se calcula que durante los cuatro años de su periodo, un congresista puede gestionar entre 500 mil millones de pesos y un billón de pesos para su región. ¿Para dónde irán los recursos que gestionen los senadores costeños, antioqueños, bogotanos y de otras regiones por los que votaron en el Valle? Quiere decir lo anterior que la pérdida de senadores se traducirá en los próximos cuatro años en menor inversión del Gobierno Nacional en nuestro departamento.
Mientras llegan las otras elecciones y se apuesta por recuperar el espacio perdido, las fuerzas vivas del Valle deben unirse para reforzar la capacidad de gestión que se perderá a partir del 20 de julio.
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