Cali, noviembre 7 de 2026. Actualizado: viernes, noviembre 6, 2026 23:40
El ambiente de tensión previo a la audiencia prevista para hoy en la Corte Suprema de Justicia, tribunal al que fue citado el expresidente Álvaro Uribe Vélez, confirma que la figura del senador y jefe de Centro Democrático despierta grandes pasiones entre sus seguidores y sus detractores. Este clima de exaltación entre unos y otros, amerita un llamado a la calma, a la prudencia y a la cordura.
Ese llamado, desde luego, no es solo para uribistas y antiuribistas, sino también para los magistrados de la Corte Suprema, quienes no pueden caer en el pulso de odios y amores que despierta el expresidente. La decisión que se tome en este caso debe estar libre de cualquier consideración política.
No se trata de pedir que Uribe sea absuelto por ser Uribe, sino de exigir al alto tribunal absoluta independencia en el manejo de este caso. Sea cual sea la decisión final, una parte de la opinión pública estará en desacuerdo.
Pero aquí no se trata de darle gusto a unos o a otros, sino de evitar que se politice la justicia y de actuar con la mayor responsabilidad, garantizando el debido proceso.
Si bien la decisión que tome la Corte Suprema no puede ser política, hay que tener claro que sí tendrá efectos políticos, y eso aumenta la exigencia de responsabilidad con la que deben proceder los magistrados.
Lamentablemente, durante el proceso se han dado algunas actuaciones que generan dudas sobre posible falta de garantías para el expresidente, como el hecho de que no se le haya escuchado en versión libre, además de la filtración de información sobre el caso. A favor o en contra, este no puede ser un juicio político
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