Cali, octubre 28 de 2026. Actualizado: martes, octubre 27, 2026 21:19
Las muertes de alias “Jesús Santrich”, el “Paisa” y “Romaña”, ocurridas en territorio venezolano, y que según las investigaciones tienen origen en disputas por el negocio de las drogas ilícitas, confirma que los disidentes de las Farc que se quedaron o regresaron al monte tras la firma del acuerdo de paz no lo hicieron por razones ideológicas, sino por sus intereses en los negocios ilícitos que manejaba la guerrilla.
Así como los miembros de la “Nueva Marquetalia”, que huyeron hacia Venezuela, no son una organización insurgente, sino un cartel del narcotráfico, todas y cada una de las disidencias de las Farc que operan en Colombia también lo son, y eso representa un grave problema para nuestro país, pues quiere decir que la vía de la negociación está descartada con estos grupos, primero, porque no hay unidad de mando y, segundo, porque no hay ninguna consideración política en su existencia, aunque traten de disfrazarlas.
Según lo revelado por las autoridades colombianas, el “Paisa” y “Romaña” fueron ultimados por “Gentil Duarte”, otro disidente de las Farc, lo que indica que su desaparición no implicará el fin del cartel que comandaban, sino, simplemente, un cambio de mando, pero el negocio criminal continuará.
En ese sentido, las autoridades colombianas no pueden sentarse a esperar a que los cabecillas de las disidencias se acaben entre ellos, porque eso no ocurrirá; como en los otros carteles de la droga, un capo será reemplazado por otro o por varios. Si bien las Fuerzas Armadas colombianas no pueden intervenir del otro lado del río Arauca, sí pueden cerrarles el paso a los disidentes que están en el vecino país, pero sobre todo perseguir y combatir con firmeza a las agrupaciones herederas de las Farc que operan en el territorio nacional. El riesgo que se corre al dejarlas crecer es muy grande.
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