Cali, noviembre 7 de 2026. Actualizado: sábado, noviembre 7, 2026 10:49
Ahora que nuevamente se está debatiendo la propuesta de unificar los periodos de todos los dignatarios que se eligen por voto popular, vale la pena hacer reflexiones sobre el tema que vayan más allá de lo financiero.
Que alcaldes, concejales, diputados, gobernadores, congresistas y presidente de la República sean elegidos el mismo día y que, igualmente, sus periodos inicien y terminen en las mismas fechas, sin duda, representaría un ahorro en términos económicos para las finanzas del Estado, pero en términos democráticos e incluso administrativos representaría una pérdida incuantificable para el país.
Lo primero es que realizar campañas territoriales y nacionales al mismo tiempo llevaría a que el debate presidencial eclipsara los debates regionales y locales, algo que no se puede perder, pues el proselitismo se haría “en paquete” y los grandes temas que afectan a todo el país borrarían del debate las necesidades particulares de los territorios; serían, en resumen, campañas genéricas.
Lo otro es que se correría el riesgo de perder los contrapesos que representa que haya administraciones departamentales y locales de colores políticos distintos al del Gobierno Nacional, pues al hacer campaña “en paquete”, fácilmente quien salga elegido presidente de la República puede arrastrar a la mayoría de sus fórmulas a gobernaciones y alcaldías, perdiendo así la necesaria diversidad ideológica en la administración del poder público.
Desde lo administrativo, el cambio en paralelo de todos los gobiernos, representaría una parálisis general durante el arranque, algo que ahora no ocurre, pues, cuando asume un nuevo presidente, los alcaldes y gobernadores están en la mitad de sus periodos y viceversa, lo que permite que el Estado mantenga su dinámica.
Ahorrar en elecciones no puede representar un recorte en la democracia.
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