Cali, noviembre 7 de 2026. Actualizado: viernes, noviembre 6, 2026 23:40
En más del 20% de los hogares colombianos no están garantizadas las tres comidas diarias, la crisis socio económica ocasionada por el covid-19 desencadenó otra pandemia, la del hambre, una dura realidad que ni el Estado ni quienes tienen garantizados sus alimentos pueden ignorar, no sólo por razones humanitarias, sino también de prevención de otros males.
Un informe de la Red de Ciudades Cómo Vamos reveló cifras dolorosas y preocupantes en este aspecto.
En Bogotá, por ejemplo, el 32 % de los encuestados aseguró que ha aguantado hambre por falta de recursos durante la pandemia. En el Valle del Cauca hay casos muy preocupantes, como el de Buenaventura, donde el 37% de las personas consultadas no ha podido asegurar su alimentación completa. En Yumbo el 29 % indicó el mismo problema; en Cali, el 28 %, y en Tuluá, el 21 %.
El aumento del hambre ha sido directamente proporcional al cierre de empresas y negocios, y a los recortes que muchos empleadores se han visto obligados a realizar por cuenta de la crisis. Con este panorama, sobra explicar porqué la importancia de medidas que aceleren la recuperación económica.
Sin embargo, mientras llega la normalización y todos los sectores pueden abrir y producir empleo e ingresos, es necesario apelar a la solidaridad para frenar la pandemia del hambre. Urge retomar campañas para llevar comida a quienes no la tienen. Allí las alcaldías y las gobernaciones, que también han visto afectados sus ingresos, deben retomar los programas que exitosamente adelantaron hace un año, cuando se dio el confinamiento total.
Es claro que los entes territoriales tienen dificultades presupuestales, pero, si no tienen para comprar mercados, deben apelar a la movilización ciudadana y a las donaciones. Es hora de ser solidarios.
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