Cali, septiembre 22 de 2026. Actualizado: martes, septiembre 22, 2026 09:00
El papel de una oposición vigorosa es fundamental para que sobrevivan las democracias.
Ahora que Venezuela está en su peor momento democrático, económico y social por cuenta de los 17 años que lleva el chavismo en el poder, vale la pena reflexionar sobre la importancia de contar con un esquema gobierno-oposición que garantice los contrapesos necesarios para evitar que la concentración de poderes en un solo partido político o, lo que es peor, el unanimismo en torno a la figura de un gobernante, conviertan una democracia en un régimen.
La tragedia de Venezuela se consolidó cuando el entonces presidente Hugo Chávez arrasó con la oposición y se quedó no solo con el control del poder legislativo, sino también del judicial.
Por eso en Colombia, que afronta una época de cambios producto de las negociaciones entre el Gobierno Nacional y las Farc y probablemente con el ELN, el papel de la oposición es de gran valor, pues su misión es la de salvaguardar la Constitución, generando alertas, debates y acciones ciudadanas cada vez que haya alguna amenaza a la democracia.
¿Qué sería de Colombia si todos los congresistas aprobaran al unísono las propuestas del presidente Juan Manuel Santos? El Polo Democrático Alternativo, el Centro Democrático y los miembros de la Alianza Verde y el Partido Conservador que no están mermelados y pueden hablar con independencia crítica frente al Gobierno Nacional hacen un gran aporte a la democracia.
No se trata de promover una oposición per se, sino de estimular el debate de las ideas, las diferentes visiones, pues allí está la escencia de la democracia.
Por eso, contrario a estigmatizar a quienes hacen oposición y reducir sus causas a intereses partidistas, hay que reconocerles como representantes de miles de colombianos que tienen dudas y reservas frente a la forma en la que el Gobierno maneja el país.
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