Cali, marzo 19 de 2026. Actualizado: miércoles, marzo 18, 2026 22:25
La compleja situación que se vive en Perú debe servir para que los colombianos evalúen las consecuencias de dejarse llevar por propuestas populistas y de votar por candidatos que estimulan el desconocimiento de la institucionalidad y la confrontación de clases.
A tan solo ocho meses de haber asumido el mandado, Pedro Castillo perdió el control de su país y el respeto de los ciudadanos, incluidos quienes votaron por él, y parece que su colega de Chile, Gabriel Boric, le sigue los pasos, pues sin completar un mes en el poder, el rechazo ciudadano en su contra crece a pasos agigantados. En ambos países las protestas han marcado la agenda de las últimas semanas.
Los dos presidentes izquierdistas son víctimas de sus propios inventos. Mientras que Castillo, un hombre campesino y de provincia convenció a partir de prometer imposibles, Boric, un líder juvenil que promovió las protestas de 2019 y 2020, hizo lo mismo. Ambos cabalgaron sobre el descrédito de la institucionalidad de sus países, la cual maximizaron, y ahora que ellos representan la institucionalidad sus pueblos les están pasando cuenta de cobro.
En el caso de Perú, Pedro Castillo generó expectativas imposibles que los electores ingenuamente creyeron, según el portal convoca.pe, de 19 promesas anunciadas para los primeros meses de gobierno, sólo cumplió 4. En Chile, Gabriel Boric prometió indulto para quienes protagonizaron los destrozos en las protestas de 2019 y ahora los grupos de encapuchados a los que empoderó le exigen no sólo que cumpla esto, sino también la renuncia del director de los carabineros y el desmonte de este cuerpo de seguridad, equivalente al Esmad colombiano, que él criticaba como líder juvenil y que ahora utilizó para repeler las protestas.
Castillo y Boric “envenenaron” a la ciudadanía para sacar votos, hoy ellos y sus gobernados pagan el grave error.
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