Cali, agosto 26 de 2026. Actualizado: martes, agosto 25, 2026 21:33
Lo que se está viviendo en Venezuela debe servir como ejemplo de lo que no se debe hacer.
Le manera reiterativa, el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, habla de una “guerra económica” en su contra para justificar la derrota que sufrió el chavismo en las pasadas elecciones legislativas y la elevada insatisfacción de sus compatriotas con su gobierno. Según el Mandatario venezolano, a quien solo aprueba el 22% de la ciudadanía, el desabastecimiento que vive su país es producto de un complot en el que los propietarios de almacenes y supermercados han escondido alimentos y productos de aseo con la intención de crear un clima de descontento ciudadano.
La guerra económica sí se dio en Venezuela, pero no como Nicolás Maduro la describe, sino al revés; fueron él y su mentor, el fallecido expresidente Hugo Chávez, quienes destruyeron el aparato económico de su país y lo llevaron a la compleja situación de desabastecimiento e inflación que hoy vive.
Si el chavismo no hubiera destruido el aparato productivo y erradicado la inversión privada, no estaría enfrentando las dificultades políticas que lo llevaron a sufrir una estruendosa derrota en las elecciones legislativas del 6 de diciembre y que, más temprano que tarde, terminará con la salida de Maduro del Palacio de Miraflores.
Ahora que el Gobierno de Colombia está a punto de concretar la negociación con las Farc, una guerrilla de izquierda, con ideas obsoletas y que simpatiza con el chavismo, debe cuidarse de caer en la tentación de repetir el camino recorrido por Venezuela.
A la clase política colombiana le debe quedar el caso del vecino país como lección de lo que no se debe hacer, la economía no se toca, porque sin aparato productivo todo lo demás se viene al piso.
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