Cali, noviembre 7 de 2026. Actualizado: viernes, noviembre 6, 2026 23:40
La detención domiciliaria es, en la mayoría de los casos, una burla a la ley.
Aunque el tema volvió a la primera plana esta semana, con el homicidio del teniente Dúver Daza, pues uno de sus presuntos agresores tenía prisión domiciliaria, el debate sobre la medida de casa por cárcel y el manejo que se le da en nuestro país no es nuevo.
Ya el alcalde de Palmira, Jairo Ortega, había pedido acabar con la prisión domiciliaria a raíz del aumento de la inseguridad en su ciudad, donde han sido capturados varios sujetos que estaban cobijados con esta medida y fueron sorprendidos delinquiendo de nuevo, entre ellos jefes de bandas criminales.
Si bien hay delitos que pueden cobijarse con casa por cárcel, cuando se prueba que los condenados no representan peligro para sociedad, hay casos en los que la prisión domiciliaria debe ser impensable, como en todos los relacionados con atracos, porte ilegal de armas y violencia en general.
¿Qué lleva a un juez a concederle detención domiciliaria a este tipo de delincuentes? Ni siquiera la congestión carcelaria puede justificar una decisión de estas.
En Colombia las circunstancias juegan a favor de los delincuentes todo el tiempo: no solo las posibilidades de que sean capturados y judicializados son mínimas, sino que en caso de ser puestos tras las rejas pueden recibir el beneficio de casa cárcel, con la ventaja de que ninguna autoridad se encargará de que cumplan la restricción.
En este país los delincuentes le perdieron el miedo a la justicia, prueba de ello es que el pasado 27 de septiembre la Fiscalía General de la Nación reportó la captura de 409 reincidentes que fueron detenidos con anterioridad en flagrancia y judicializados en su momento por su presunta participación en 2.290 eventos delictivos.
¿Qué vamos a hacer? Hay que abrir el debate, porque las cosas no funcionan como están.
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