Cali, noviembre 7 de 2026. Actualizado: viernes, noviembre 6, 2026 23:40
Ante la convocatoria de una nueva jornada de paro, programada para hoy, los comerciantes del centro de Cali hicieron un llamado a que se respete su derecho al trabajo. El clamor de propietarios y empleados de los almacenes es comprensible y válido, pues las protestas del 21 de noviembre les dejaron grandes pérdidas, a unos porque sus locales fueron vandalizados o saqueados, y a los demás porque se vieron obligados a cerrar ante las alteraciones del orden público.
Hoy los comerciantes del centro abrirán sus puertas normalmente, con la esperanza de que quienes participen en las movilizaciones no interfieran en sus actividades y respeten su derecho al trabajo, así como ellos respetan su derecho a la protesta.
Lo anterior ilustra la responsabilidad que deben asumir quienes insisten en convocar protestas, pues así las marchas y las concentraciones se convoquen sin la intención de alterar el orden público, crean un ambiente de tensión que propicia choques con las autoridades y que es aprovechado por vándalos y delincuentes para entrar en escena.
Los hechos asociados a las marchas del 21 de noviembre pusieron en evidencia la facilidad con la que las movilizaciones se convierten en un elemento insurreccional y con las que las cosas se salen de control.
En ese sentido, los organizadores de las movilizaciones no pueden lavarse las manos diciendo que ellos invitan a marchar de manera pacífica, pues el 21 de noviembre quedó demostrado que sus convocatorias se convierten fácilmente en sombrilla de vandalismo, violencia, saqueos y bloqueos, que causan graves afectaciones y que violan los derechos de las mayorías.
Con estos antecedentes, ¿por qué insisten en llamar a la ciudadanía a las calles, cuando el Gobierno Nacional se mantiene abierto al diálogo?
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