Cali, agosto 6 de 2026. Actualizado: miércoles, agosto 5, 2026 21:05
La continuidad de Angelino Garzón en la Vicepresidencia de la República es un asunto que, como bien lo dijo él luego de anunciar que le fue diagnosticado cáncer, debe definirse según lo que mande la Constitución Nacional, y no al calor de los personajes de rapiña que, aprovechando las complicaciones de salud que ha tenido el funcionario, están a la espera de que el cargo quede vacante para quedarse con él.
A quienes ven este tema estrictamente desde sus intereses políticos se les ha olvidado el drama humano que encierra el caso de Angelino, que luego de una complicación cardiaca grave, y cuando aún no ha terminado de reponerse de un accidente cerebro vascular, fue diagnosticado con cáncer. Todo esto sumado a los problemas de salud de su esposa, Monserrat Muñoz, quien padece la misma enfermedad.
No se trata de que no se analice el tema de la sucesión presidencial, la coyuntura lo obliga, pero debe hacerse con absoluto respeto por el ser humano, pues hasta el momento ha sido un asunto abordado con indolencia. Reclamar la salida de Garzón de la Vicepresidencia por sus complicaciones de salud es igual a despedir a un empleado porque se le diagnosticó una enfermedad grave. Es una actitud inhumana.
Contrario a tratar de sacarlo a sombrerazos, hay que rodear a Angelino Garzón, o, por lo menos, dejarlo en paz y darle espacio para que se recupere; su estado de salud debe valorarse si en algún momento se presenta una vacante en la Presidencia de la República, sólo en ese momento será necesaria una evaluación médica que determine si está en capacidad para asumir el cargo, antes no.
La definición, entonces, de lo que ocurra con la Vicepresidencia como cargo, debe darse con rigor legal, mas no político, pero sin olvidar que en medio de todo hay un ser humano que merece un trato digno.
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