Cali, noviembre 7 de 2026. Actualizado: sábado, noviembre 7, 2026 10:49
Después de 15 días de paro, las graves afectaciones deben motivar una reflexión profunda sobre los riesgos de crear una situación que amenace la democracia. Si bien es cierto que durante esta semana se ha avanzado en la búsqueda de un entendimiento que permita la normalización de las actividades en los centros urbanos, hubo momentos de tal tensión y caos que se llegó a crear la sensación de que el sistema podía colapsar.
La democracia es un sistema político imperfecto, pero es el mejor que la humanidad ha desarrollado hasta el momento, y por eso debe protegerse, pues lo que se vivió en Cali durante las últimas dos semanas, fue sólo una muestra de lo que implica vivir en la anarquía: Sin comida, sin insumos médicos, sin combustible, sin comercio, sin transporte público y con miedo y zozobra permanentes debido a la violencia y la multiplicación de la delincuencia.
La antipatía por la clase política y los gobiernos no pueden llevar a la ciudadanía a actuar de manera irracional, sin medir las consecuencias de arremeter contra la institucionalidad o desconocerla. Es innegable que el sistema requiere ajustes, pero estos se deben hacer por la vía democrática y la protesta se debe ejercer sin que implique la afectación de los derechos de las mayorías y sin causarle daño al país.
La forma en la que se ha adelantado este prolongado paro abre puertas muy peligrosas. Claramente hay una gran insatisfacción social, eso es innegable, pero esa indignación acumulada es aprovechada por actores ilegales y por políticos irresponsables que le apuestan a pescar en río revuelto sin medir las consecuencias.
Por eso, la invitación es a reflexionar sobre todo lo que podemos perder si las demandas sociales se hacen de manera equivocada. Hay que cuidar la democracia.
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