Cali, octubre 6 de 2026. Actualizado: martes, octubre 6, 2026 16:58
El mundo debe acatar el llamado a analizar un nuevo enfoque en la lucha contra el flagelo de las drogas.
Por más duros que hayan sido los golpes asestados a los carteles, por más capos que estén tras las rejas o muertos, y por más gobiernos que se han sumado a esta cruzada, ha sido imposible acabar con el narcotráfico, lo que supone que no se está obrando en el sentido correcto en la lucha contra el flagelo de las drogas.
Esta semana, en su intervención en la Conferencia internacional para el control de las drogas, el presidente Juan Manuel Santos planteó a la comunidad internacional la necesidad de “un nuevo enfoque” para enfrentar este problema, el cual “debe ser el resultado de una discusión rigurosa, basada en evidencias, liderada por expertos y, sobre todo, despojada de prejuicios políticos e ideológicos”.
Tal vez sea tiempo de analizar en serio la legalización de las drogas, pero este debe ser un debate global que produzca decisiones globales para que sea efectivo.
El enfoque actual consiste en perseguir a productores y comercializadores de drogas, lo que encarece estas sustancias y deja de lado a los consumidores, es decir que se aborda exclusivamente desde lo judicial, desconociendo la existencia de un problema de salud pública.
¿Qué pasaría si la producción y venta de drogas se regula y el narcotráfico deja de ser un lucrativo negocio ilegal? ¿Qué ocurriría si la lucha contra las drogas se enfoca en el consumo y los grandes presupuestos que se destinan a combatir el tráfico y la venta de estas sustancias se utiliza en prevención y rehabilitación?
Esas son preguntas que los gobiernos deben formularse y para las que se deben buscar respuestas desapasionadas, a partir de las estadísticas, la ciencia y el proceso de legalización del licor.
Fin de los artículos
Ver mapa del sitio | Desarrollado por: