Cali, noviembre 7 de 2026. Actualizado: viernes, noviembre 6, 2026 23:40
La situación de orden público en el Cauca es cada vez más compleja. Mientras la agenda informativa nacional está copada por el Covid-19, en este departamento la violencia no da tregua y, por el contrario, se ha incrementado en las últimas semanas. A diario hay reportes de hostigamientos, combates y homicidios.
El más reciente caso, ocurrido el pasado fin de semana, es aterrador: un hombre fue asesinato a tiros en zona rural del municipio de Suárez, cuando se transportaba en una motocicleta con su esposa y sus dos hijas, una de las pequeñas, de sólo nueve meses de edad, murió y la otra, de 5 años, resultó herida.
En el Cauca impera la ley del monte, la mayoría de los hechos de violencia son atribuidos por las autoridades a la guerra que libran varios actores ilegales por el control de los cultivos ilícitos y las rutas para sacar drogas hacia el Pacífico.
Y aunque ante cada caso la respuesta oficial es prácticamente la misma, los hechos violentos en el Cauca no cesan y el país parece haberse acostumbrado a ellos.
Evitar que siga corriendo sangre en este departamento es tan importante como la lucha contra el Covid-19, así como el Gobierno Nacional hace grandes esfuerzos para evitar el contagio y las muertes por la pandemia, debe combatir el virus de la violencia.
Las Fuerzas Militares y la Policía deben frenar a las disidencias de las Farc, el ELN y los llamados grupos armados organizados; los violentos no están en cuarentena, al contrario, están aprovechando la situación para ganar terreno y entre más tarde una intervención del Estado, más difícil será recuperar el control en este departamento y garantizarle la tranquilidad a su gente.
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