Cali, agosto 29 de 2026. Actualizado: sábado, agosto 29, 2026 08:01
El acercamiento con la comunidad no puede llevar a los altos oficiales a descuidar la seguridad.
Más allá de los interrogantes que deja el secuestro del general Rubén Darío Alzate, hay una reflexión que el país y, muy especialmente, el Gobierno Nacional, deben realizar sobre el papel que deben cumplen los altos oficiales de las Fuerzas Militares de Colombia.
Alzate justificó su presencia en una zona guerrillera vestido de civil, desarmado y sin escolta argumentando que adelantaba trabajos de acercamiento con la comunidad.
Es loable que un general realice trabajo social, pero ¿es esa la misión del comandante de una fuerza de tarea, una brigada o una división del Ejército? Claro que no, en un país como el nuestro, en el que operan grupos armados ilegales y bandas criminales, las prioridades de los oficiales no pueden ser otras que salvaguardar el orden público y la soberanía, para lo cual deben dedicarse a perseguir y combatir a todo aquel que represente una amenaza.
Sin embargo, aunque ahora lo hayan dejado solo, Alzate no es el primer general del Ejército que habla de trabajo social con la comunidad, en otras zonas del país varios oficiales también se dedican a estos temas, lo que lleva a suponer que no se trata de iniciativas individuales sino de lineamientos trazados desde el Gobierno Nacional.
La labor de acercamiento del Estado con la comunidad no se puede asignar al Ejército, y menos en zonas de influencia guerrillera, porque, como lo demostró el caso del general Alzate, si los militares se distraen en otros menesteres, se baja la guardia y estos descuidos son aprovechados por la contraparte.
Si bien en las zonas apartadas la única presencia estatal la encarnan las Fuerzas Militares, el Gobierno Nacional debe hacer un esfuerzo mayor para que sus instituciones sociales lleguen allá y los oficiales y las tropas no tengan que distraerse realizando el trabajo que le corresponde a otros.
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