Cali, noviembre 7 de 2026. Actualizado: viernes, noviembre 6, 2026 23:40
El debate sobre la reforma pensional debe darse con carácter técnico, pero también social. Es positivo que no se piense en aumentar la edad de jubilación ni las semanas de cotización, así como es positiva la decisión de eliminar los subsidios a las pensiones altas.
Sin embargo, más allá de estas medidas, lo que requiere el país es un trabajo de largo plazo para que más personas quieran y puedan aportar a un fondo de pensiones. Aquí Colombia tiene un doble problema: primero, las personas que viven del trabajo informal y que no están en condiciones de realizar aportes; esto va ligado a los altos niveles de desempleo del país y solo se puede contrarrestar estimulando la generación de empleo formal.
El segundo reto lo representan quienes trabajan de manera independiente y podrían aportar, pero no lo hacen. Allí hay un gran reto con las nuevas generaciones, pues prefieren los trabajos que no impliquen vinculación laboral formal y, por lo tanto, no realizan aportes para la pensión de vejez, algo que, además, ven muy lejano o imposible.
El país está en mora de impulsar un proceso educativo que fortalezca la cultura del ahorro. La sociedad está cambiando, la concepción de las familias también, cada vez más personas deciden vivir solas y, por lo tanto, se hace indispensable que aseguren los medios para tener una vejez digna.
El Gobierno Nacional y el Congreso de la República deben revisar también ciertos aportes inoficiosos que podrían destinarse mejor a los fondos de pensiones, como, por ejemplo, los descuentos que se realizan para las cajas de compensación familiar, recursos que poco aprovechan los trabajadores.
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