Cali, octubre 24 de 2026. Actualizado: viernes, octubre 23, 2026 21:15
Esta semana, el presidente Juan Manuel Santos dio dos señales que sugieren que está aterrizando su posición frente a la guerrilla de las Farc. Primero, el Jefe de Estado consultó a las bancadas de los partidos Liberal y de la U, les preguntó a los congresistas de estas colectividades si creen que los diálogos de La Habana deben continuar, suspenderse durante el periodo electoral o cancelarse. Después, en un discurso en el que pidió al grupo armado ilegal acelerar las negociaciones, el Mandatario dijo que “la gente está comenzando a no creer en el proceso”.
Al parecer el Presidente descubrió que el agua moja, el apoyo ciudadano a las negociaciones con las Farc es mínimo, se siente en las calles, en las conversaciones cotidianas en las que muchos colombianos del común manifiestan su desacuerdo con un proceso en el que la guerrilla no ha dado ni una sola muestra real de voluntad de paz, sino que, por el contrario, ha mantenido una posición arrogante, ha desconocido sus delitos y no ha mostrado intención de reparar a sus víctimas, y menos de pedirles perdón.
A través de su página web, el Diario Occidente planteó a sus lectores la misma pregunta que el Presidente le hizo a las bancadas de los partidos que lo apoyan; al momento de escribir este editorial el 51.96% de quienes respondieron dijo que los diálogos con las Farc deben cancelarse, frente al 36.27% que marcó la opción de continuar y el 11.76% que respondió que deben suspenderse.
Ojalá el afán de Santos no sea por la proximidad de las elecciones y sus declaraciones no obedezcan a la necesidad de mostrarle a los ciudadanos resultados de un proceso de paz que hasta el momento no ha servido para nada, sino a una posición sensata del Gobierno frente a un pueblo que no está dispuesto a rubricar un acuerdo basado en la impunidad y sin reparación a las víctimas.
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