Cali, octubre 30 de 2026. Actualizado: viernes, octubre 30, 2026 12:31
El paro nacional, convocado para mañana, 28 de abril, se dará en el peor momento de la pandemia, cuando hay más contagios de covid-19 y muertes por esta causa en todo el país. Por esto, más allá de la discusión sobre los motivos del llamado a la movilización, vale la pena reflexionar sobre el riesgo sanitario que representan las marchas y las concentraciones en un momento en el que la velocidad de transmisión del virus es tan alta y cuando se ha identificado que las cepas extranjeras, mucho más peligrosas, ya circulan en varias ciudades.
Lo otro, además del riesgo sanitario, es el efecto en un comercio duramente golpeado por los cierres, pues una jornada de protestas representa otro día de parálisis para establecimientos de todos los tamaños que, ante los antecedentes de daños y violencia registrados en protestas pasadas, prefieren cerrar, de manera preventiva. Además, aquellos que deciden abrir no tienen la misma afluencia de clientes, pues cuando hay paro muchas personas prefieren no salir de sus casas por los bloqueos, las dificultades en el transporte público y el temor a los vándalos que se infiltran en las marchas. En el caso de Cali, por ejemplo, el paro reducirá esta semana a sólo dos días hábiles, pues habrá confinamiento desde el jueves.
No se trata de coartar el derecho a la protesta de quienes están inconformes, sino de hacerles un llamado a reflexionar sobre la fragilidad del país en estos momentos y en cómo un paro, en las actuales circunstancias, sólo serviría para profundizar la pandemia del covid-19 y la crisis económica y social. El llamado también es para el Gobierno Nacional, que debe abrir canales expeditos de comunicación y revisar el tema de la reforma tributaria, pues así como en esta coyuntura el país no está para marchas y concentraciones, tampoco está para más impuestos.
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