Cali, febrero 18 de 2026. Actualizado: martes, febrero 17, 2026 23:09
El hallazgo de dos cabezas en menos de diez días en el barrio Petecuy, en el nororiente de Cali, se constituye en una muestra aberrante del avance de la criminalidad en la ciudad.
Si bien todo crimen debe ser esclarecido, con los altos niveles de impunidad que caracterizan a nuestra justicia, la resolución de casos como éstos debe ser una prioridad para las autoridades, pues se hace necesario enviar un mensaje de confianza a la ciudadanía, cuya percepción de inseguridad se dispara con este tipo de hechos, pero, sobre todo, porque no se puede permitir que la lógica de la violencia y el amedrentamiento continúe expandiéndose por la ciudad.
No se puede permitir que actos brutales como estas decapitaciones se normalicen y se acepten tácitamente. Las primeras investigaciones apuntan hacia una disputa entre bandas por el control del microtráfico de drogas en el sector.
Es claro que para llegar a ese nivel de salvajismo, los autores de estos crímenes han pasado por hechos violentos cuya brutalidad ha ido en aumento.
Por eso, las autoridades deben recuperar el control territorial en los barrios de Cali, antes de que sean más los sectores tomados por la delincuencia organizada y las decapitaciones y demás muestras de salvajismo se conviertan en el método común de intimidación.
El problema, entonces, no es sólo el de dos bandas que pelean por el negocio de la droga en Petecuy, el problema es que son muchos los sectores de la ciudad que viven bajo este tipo de amenazas y las autoridades locales no están en la capacidad operativa de enfrentarlo.
Aquí es donde el nuevo gobierno debe mostrar su compromiso con Cali y priorizar una estrategia de seguridad integral para la ciudad. Esto no se resuelve solo con operativos ocasionales.
Foto: Pixabay
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