Cali, agosto 3 de 2026. Actualizado: lunes, agosto 3, 2026 19:46
A la larga son más los problemas que los beneficios que genera este programa.
La política de vivienda gratis impulsada por el Gobierno Nacional le ha hecho un gran daño a Cali, pues se convirtió en otro factor que atrae migrantes hacia la capital del Valle del Cauca.
Este fenómeno no sólo ha estimulado el crecimiento irregular de la ciudad, pues quienes llegan invaden para luego entrar a hacer parte de programas de reubicación, sino que también reduce las probabilidades de los caleños raizales tengan acceso a las casas gratuitas.
Concentrar estos planes habitacionales en las ciudades, lejos de solucionar el déficit habitacional de los centros urbanos, los dispara y crece también otros problemas, al aumentar la demanda de empleo, de educación y de necesidades básicas.
En ese sentido, los gobiernos de municipios como Cali deben establecer como condición para el acceso a este programa que los beneficiarios demuestren arraigo en la ciudad, y lo propio se debe hacer en poblaciones pequeñas, para evitar que la gente se desplace hacia las urbes.
La política de vivienda gratuita, aunque a simple vista no lo parezca, genera más problemas que soluciones, porque no sólo estimula la dependencia del Estado en la población de bajos recursos, sino que fomenta muchas irregularidades e ilegalidades, pues además de quienes invaden para que los incluyan en estos programas, la cobertura selectiva, aplicada muchas veces con criterios electorales, genera exclusiones que se transforman en insatisfacciones y resentimientos sociales que tarde o temprano terminan en problemas de convivencia y violencia.
Cuando al final del programa de viviendas gratuitas se haga un balance, el Gobierno Nacional encontrará que gastó una cifra astronómica y no solucionó el problema de pobreza de las familias colombianas, por eso esta política debe revisarse de manera integral antes de que sea demasiado tarde.
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