Cali, abril 11 de 2026. Actualizado: viernes, abril 10, 2026 23:36
Es imposible ser un país competitivo sin que un servicio básico como la energía esté garantizado.
El daño en la hidroeléctrica de Guatapé dejó al descubierto la vulnerabilidad energética de Colombia. Aunque el Gobierno Nacional había asegurado que el país estaba preparado para garantizar el fluido eléctrico pese a la disminución de los embalses por cuenta del fenómeno del Niño, el imprevisto que tendrá a la central antioqueña por fuera de operación hasta septiembre, demostró que esa suficiencia es relativa.
Ahora, además de afrontar cortes de agua en varios municipios, el país está de nuevo ante una amenaza de racionamiento y deberá comprar energía en Ecuador para compensar la que dejará de producir Guatapé. Sea cual sea la salida, todo indica que los platos rotos, como siempre, los pagarán los colombianos, porque o tendrán que afrontar un apagón o tendrán que pagar energía más cara.
Si en verdad el país quiere ser autosuficiente en materia de energía eléctrica y además estar preparado para contingencias como sequías prolongadas o daños en sus principales generadores, debe emprender cuanto antes nuevos proyectos, los cuales deben planearse estratégicamente en regímenes de lluvias diferentes a los de las actuaes hidroeléctricas.
¿Por qué, por ejemplo, no hay una gran represa en el Chocó, zona con condiciones de pluviosidad para garantizar agua y producción de energía todo el año? Hay otro proyecto de embalse pendiente en la región del Patía, en el sur del país, ¿qué está esperando el Gobierno Nacional para echarlo a andar?
Garantizar la electricidad y, además, a bajos costos, es un factor que tiene incidencia directa en la competitividad de un país y en la calidad de vida de su gente, razones más que suficientes para que Gobierno Nacional lidere los proyectos que se requieren para que el sistema energético nacional deje de ser vulnerable.
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