Cali, julio 30 de 2026. Actualizado: miércoles, julio 29, 2026 21:44
Es claro que Cali no tiene las condiciones viales ni culturales para permitir altas velocidades.
Disminuir o aumentar la velocidad en los centros urbanos es un debate recurrente, pues ante los problemas de movilidad que presentan las ciudades, hay quienes promueven la aceleración de los vehículos como una medida para agilizar el tráfico; sin embargo, esto va en contra de las recomendaciones de seguridad vial, que indican todo lo contrario.
En Cali, y en otras ciudades de Colombia, la velocidad máxima permitida en vías urbanas es de 60 kilómetros por hora, con algunas excepciones en las que se puede circular a 80 kilómetros por hora. Pero al revisar países que permiten grandes velocidades en carretera, se encuentra que a la hora de fijar los límites urbanos son mucho más prudentes y no permiten acelerar más allá de los 50 kilómetros por hora.
Viendo el tema en el contexto local, es claro que Cali no tiene ni las condiciones de infraestructura ni tampoco la cultura vial necesarias para permitir velocidades de 80 kilómetros por hora, incluso los 60 kilómetros por hora son demasiado si se toman en cuenta la calidad de las vías, la pésima señalización y el mal comportamiento de los actores viales.
La ecuación es así de sencilla: a mayor velocidad, mayor riesgo de accidentalidad, pues las posibilidades de reaccionar oportunamente ante algún peligro en la vía se reducen a medida que se acelera, y en Cali, por los huecos, por el déficit de vías y por las imprudencias de unos y otros, esos peligros son muy recurrentes.
En ese sentido, mientras no se cuente con una infraestructura óptima y con un buen comportamiento en las vías, condiciones que tomarán tiempo, se debe apostar por una conducción preventiva. En materia de movilidad, las decisiones deben priorizar siempre la integridad de los actores viales.
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