Cali, julio 29 de 2026. Actualizado: martes, julio 28, 2026 18:55
El manejo que las autoridades le dan a las “ollas” se queda en lo mediático y no soluciona el problema de fondo.
La recuperación del sector del Bronx, en Bogotá, mostrada como un logro por parte de las autoridades, no es más que la confirmación de un gran fracaso, pues fueron las autoridades que ordenaron y realizaron los operativos las mismas que en una mezcla de omisión y complicidad permitieron que este sector de la capital de la República se convirtiera en un aterrador submundo.
Este tipo de intervenciones son más mediáticas y cosméticas que efectivas, la prueba está en la misma Bogotá, donde hace quince años se demolió la calle del “Cartucho” y se construyó un parque, desplazando a indigentes, expendedores y consumidores de drogas hacia otros puntos de la ciudad, entre ellos el Bronx.
Cali y las demás ciudades que tienen problemas de ollas, en las que se mezclan la venta y el consumo de alucinógenos, el tráfico de armas, la comercialización de objetos robados, la prostitución y el homicidio, deben mirarse en el espejo de Bogotá para no cometer ese error. Si en la capital de la República no se atiende el problema de manera integral, evitando que estos negocios malditos se reinstalen en otros sectores de la ciudad y que más gente ingrese a esa espiral de droga y desgracia, más temprano de lo que se cree habrá un nuevo Bronx.
La recuperación del Calvario en Cali, por ejemplo, no puede ser solo un proceso de renovación urbana, también debe haber renovación social, o, de lo contrario, este mundo ilícito se desplazará con todo y sus problemas a otras zonas de la ciudad.
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