Cali, septiembre 22 de 2026. Actualizado: martes, septiembre 22, 2026 18:13
Si los excombatientes de las Farc se unen a las disidencias o a las bandas criminales, la negociación de Cuba será en vano.
En las zonas veredales de las Farc se empieza a notar la ausencia de guerrilleros; informes no oficiales indican que al menos 400 excombatientes han abandonado estos sitios, argumentando incumplimiento por parte del Gobierno Nacional en los compromisos anunciados.
Sea cual sea la razón por la que los miembros de las Farc han dejado el proceso de reinserción, esta es una pésima noticia, porque indica su regreso al camino de la delincuencia.
A esto se suma el regreso al monte de alias “Rodrigo Cadete”, cabecilla del poderoso frente 27 en el Caquetá, departamento en el que las Farc han tenido el control de todos los negocios ilícitos. Si además se agrega la intensa actividad criminal que empiezan a mostrar las disidencias de esta guerrilla en diferentes puntos del país, como Tumaco y el Guavire, la preocupación aumenta y resulta inevitable preguntar si acaso el acuerdo de paz está haciendo aguas.
Si es grave que los guerrilleros regresen a la ilegalidad, más grave aún es que las disidencias de las Farc y las otras bandas criminales estén reclutando nuevos miembros.
El secretariado de las Farc debe cumplir, los cabecillas que ahora tienen trato de congresistas deben garantizar que sus combatientes acatarán lo pactado. El Gobierno también debe cumplir, y además debe tener en cuenta estas fallas para no repetirlas en el proceso con el ELN, y el Ejército debe combatir con determinación a cualquier actor ilegal.
Si esto no se corrige, la negociación con las Farc dejará a Santos con el Nobel de paz, a los cabecillas de esta guerrilla con partido político y curules aseguradas en el Congreso y al país con los mismos problemas de seguridad y orden público de siempre, pues los combatientes seguirán manejando los negocios ilícitos.
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