Cali, noviembre 5 de 2026. Actualizado: jueves, noviembre 5, 2026 08:00
Hay que pedir transparencia a las autoridades electorales y responsabilidad y grandeza a los candidatos.
Que un candidato presidencial exija garantías a la organización electoral es legítimo. Sin embargo, preocupa la forma en la que Gustavo Petro llamó a la movilización ciudadana en caso de que los resultados del próximo domingo no lo favorezcan, pues en medio de la tensión que vive el país, un llamado como este podría resultar incendiario.
Ni Petro ni ningún otro candidato presidencial puede asumir, y menos por anticipado, que si no pasa a la segunda vuelta es porque hubo fraude en su contra. Eso no es responsable.
En todas las campañas, incluidas las de los favoritos, deben tener claro que las encuestas tienen tantas probabilidades de equivocarse como de acertar y, en ese sentido, deben prepararse para asumir tanto el triunfo como la derrota con grandeza.
No quiere decir lo anterior que la Registraduría y demás autoridades electorales subestimen los reclamos y las observaciones en torno al proceso electoral, por el contrario, todas deben evaluarse para ver si es necesario realizar algún ajuste y para generar confianza.
Por la misma tensión por la que Gustavo Petro no debería hacer llamados peligrosos, las autoridades electorales deben garantizar absoluta transparencia durante las votaciones y el procesamiento de los datos, para que así, sea cual sea el resultado, no haya lugar a dudas. Es clave que, como ha ocurrido en los últimos veinte años, los resultados se conozcan de manera ágil.
En Colombia se encuentra una misión técnica de la Unión Europea que realizará la observación de las elecciones, lo que se constituye en una garantía para el país. Los partidos y todos los candidatos tendrán sus propios testigos.
Tanto un fraude como el desconocimiento de los resultados pondrían al país en una situación muy peligrosa. ¡Cabeza fría, por favor!
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