Cali, agosto 27 de 2026. Actualizado: miércoles, agosto 26, 2026 20:20
Los ríos de leche y miel no existen. Si bien es cierto que en nuestro país hay mucho por mejorar y que es posible transformar positivamente esas cosas que no funcionan bien, es necesario insistir en que las soluciones milagrosas no existen, mucho menos cuando las necesidades son tantas y los recursos públicos tan limitados.
Es necesario que los colombianos, a punto de ir a las urnas para elegir al próximo presidente de la República, reflexionen sobre la viabilidad de las propuestas de quienes aspiran a gobernar el país, pues si no se detienen a ello, pueden ser víctimas de una estafa política sin regreso.
Cada elección representa la esperanza de mejorar, así debe ser, los ciudadanos no deben dejar de creer que un mejor país es posible, pero deben hacerlo con los pies en la tierra, conscientes de que toma tiempo y requiere el esfuerzo de todos.
Creer que la elección de una persona representará el fin de los problemas de Colombia es ingenuo y puede llevar a muchos ciudadanos a tomar una decisión irresponsable, pues quienes buscan un mesías que lo resuelva todo pueden caer fácilmente en las redes de aquellos que lo prometen todo en el afán de llegar al poder.
Es fácil ilusionarse con un discurso de gratuidad en todo, con las promesas de un Estado que regale esto y aquello, con subsidios para lo uno y lo otro, pero, al mismo tiempo, hay que preguntarse de dónde saldrán los recursos para pagarlo, porque el presupuesto nacional no es elástico.
Ojalá los colombianos elijan a un líder capaz de unir al país, de motivar el trabajo en equipo y de impulsar el desarrollo económico para que haya bienestar social para todos, porque los ríos de leche y miel no existen.
Foto: Presidencia de la República
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