Cali, febrero 13 de 2026. Actualizado: jueves, febrero 12, 2026 21:15
No está bien vender el acuerdo con las Farc como la solución a todos los problemas de Colombia.
Hay que cuidarse de caer en el romanticismo a la hora de hablar del acuerdo suscrito entre el Gobierno Nacional y las Farc, pues se pueden crear falsas expectativas que más temprano que tarde causarán frustraciones a los colombianos.
Y es que en la argumentación poco seria de algunos, que tratan de aprovecharse de la ingenuidad de otros, se vende lo pactado en Cuba como la solución a todos los males del país, o en otras ocasiones se presenta como la llegada de la paz absoluta, cuando tampoco lo es.
No se trata de restarle méritos al proceso de paz. Sacar a las Farc del escenario como grupo armado es positivo, pues se trata de un actor que ha hecho mucho daño. Si lo acordado entre las partes se cumple y se lleva a la realidad, se habrá avanzado en muchos aspectos sociales y políticos. Pero, por bueno que pueda llegar a ser todo lo que se desprenda del acuerdo, es falso venderlo como la panacea.
Esta semana el presidente de Fenalco, Guillermo Botero, manifestó la preocupación de su gremio “en torno a la capacidad institucional del Estado para ejecutar los compromisos adquiridos, que puedan generar en el futuro una desilusión y eventualmente el surgimiento de una nueva forma de violencia”.
La inquietud de Botero y los comerciantes que representa es válida. Que se haya concretado un acuerdo entre el Gobierno y la guerrilla es muy importante, pero no es definitivo, todo dependerá ahora del cumplimiento de las partes.
Por eso hay que decirle la verdad a la gente, que la extorsión no se acabará con las Farc, que el narcotráfico no se acabará con las Farc y que la violencia urbana tampoco se acabará el día que Santos y Timochencko firmen el acuerdo. Las expectativas frente a este tema deben ser realistas.
Fin de los artículos
Ver mapa del sitio | Desarrollado por: