Cali, noviembre 1 de 2026. Actualizado: domingo, noviembre 1, 2026 10:00
Acabar las EPS es una propuesta tan popular como irresponsable, pues, de prosperar, puede llevar a Colombia hacia el colapso de los servicios de salud.
Estas entidades no son perfectas, sin duda se requieren ajustes en su administración para que funcionen mejor, pero de allí a liquidarlas y “refundar” el sistema de salud hay una gran diferencia.
Como las entidades promotoras de salud no tienen la mejor imagen, la idea de acabar con ellas resulta llamativa para muchos colombianos, pero vale la pena preguntarle al nuevo gobierno, gestor de esta idea, ¿cómo las reemplazaría y cómo garantizaría la continuidad de los servicios?
Hay que tener cuidado de dejarse envolver por una propuesta populista en la que el remedio resulte peor que la enfermedad.
Lo que se requiere es que las EPS funcionen mejor y para ello el Gobierno Nacional, a través del Ministerio y de la Superintendencia de Salud, tiene que hacer un mayor control tanto a las entidades promotoras de salud como a las IPS, que son las prestadoras del servicio.
En ese sentido, las autoridades sanitarias deben encargarse de que tanto las EPS como las IPS cumplan con unos requisitos mínimos en materia de infraestructura y capacidad de atención, para garantizar, de esta manera, que cumplan con unos estándares mínimos de calidad.
Ya hay varios ejemplos que muestran lo peligroso de la idea de acabar con las EPS, y son los casos de aquellas que han sido liquidadas y cuyos usuarios, que se cuentan en miles y a veces en millones, de la noche a la mañana son asignados a otras entidades que no tienen la capacidad para atenderlos, ocasionando una mayor congestión.
¿Qué pasará si de repente el país se queda sin la infraestructura, el conocimiento y el personal de las EPS? El reto que debe asumir el nuevo gobierno es administrar mejor.
Foto: Pixabay
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