Cali, octubre 28 de 2026. Actualizado: miércoles, octubre 28, 2026 19:23
Una de las primeras señales de alerta de un régimen autoritario tiene que ver con la censura a la prensa y a la libertad de expresión, la cual no sólo se ejerce cerrando periódicos, canales de televisión y emisoras, sino a través de presiones y del amedrentamiento. Por eso preocupa que Gustavo Petro, uno de los candidatos presidenciales con mayor intención de voto en las encuestas, califique como “neonazis” a un columnista que cuestiona su propuesta pensional y al medio de comunicación que publicó esa opinión. Las agresivas reacciones de los seguidores del político en las redes sociales contra quienes fueron señalados, muestran lo peligrosos que resultan este tipo de mensajes por parte de quienes ejercen liderazgo público.
La Fundación para la Libertad de Prensa, Flip, que salió en defensa del columnista David Ghitis y Noticias RCN, el columnista y el medio señalados por Gustavo Petro, lo explicó muy bien, a través de un comunicado: “El hecho de que el candidato compare a sus críticos con una ideología que estuvo detrás de un holocausto es claramente una estigmatización que impone grandes cargas simbólicas y políticas y que terminan por reavivar la violencia”.
No quiere decir lo anterior que los candidatos presidenciales y demás personajes del mundo público deban callar cuando consideren que las críticas en su contra faltan a la verdad o son injustas, claro que no, para ello puede acudir al derecho a la réplica, a la solicitud de rectificación o, si es el caso, interponer acciones legales por injuria y calumnia.
Lo que es inaceptable en un candidato presidencial es que estigmatice a sus críticos y estimule el matoneo contra ellos, pues esto coarta la libertad de expresión, de la cual debe ser garante en caso de llegar al poder.
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