Cali, febrero 13 de 2026. Actualizado: jueves, febrero 12, 2026 21:15
El comunicado mediante el cual el supuesto bloque occidental de las “Águilas negras” se atribuye el asesinato del líder indígena Miller Correa, ocurrido la semana pasada en el Cauca, y en el que además lanza amenazas contra más personas en este departamento, no puede ser subestimado y, por el contrario, amerita un despliegue que evite que se materialicen más crímenes y que permita establecer responsabilidades y hacer justicia en los crímenes materializados.
Sean o no las “Águilas negras”, eso tendrán que validarlo las autoridades, lo que está claro es que en el Cauca, donde confluyen múltiples actores ilegales, se requiere una mayor presencia de la Fiscalía y de la Fuerza Pública, que deben recuperar el control territorial perdido en varios puntos de este departamento en los que impera la ley del más fuerte.
Allí hay un grave inconveniente por la resistencia de las comunidades indígenas a la presencia del Ejército, la cual no permiten en sus territorios, algo que carece de lógica y que sólo se puede explicar como fruto de la presión de los ilegales, que utilizan a los civiles como escudo para impedir que las autoridades tomen el control y les bloqueen sus negocios ilícitos, pues la verdad tras las fachadas ideológicas que unos y otros tratan de ponerles a sus grupos armados es que la razón de ser de estas organizaciones es el narcotráfico.
El gobierno saliente debe retomar el control en el Cauca y, de igual manera, los candidatos presidenciales deben comprometerse a combatir a las disidencias de las Farc, el ELN, las “Águilas negras” y todas las bandas criminales que operan en este departamento, que parece abandonado a su suerte y está en manos de los criminales.
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