Cali, agosto 22 de 2026. Actualizado: sábado, agosto 22, 2026 18:00
Es claro que la ciudad ha avanzado en la disminución de los homicidos, pero falta mucho por hacer.
La aparición de Cali nuevamente en el listado de las ciudades más violentas del mundo, al que ingresó Palmira, amerita una evaluación juiciosa del tema por parte de las autoridades, en busca de acciones que permitan que la Villa de las Palmas y la capital del Valle del Cauca salgan de ese vergonzoso ranking, que se determina con base en la tasa de homicidios.
Según el estudio divulgado por el Consejo ciudadano para la seguridad pública y la justicia penal, basado en las cifras de 2015, Palmira es la séptima ciudad más violenta del mundo, con una tasa de homicidios de 70,88 por cada cien mil habitantes, mientras que Cali es la décima, con una tasa de 64,27. Aquí no cabe margen de error ni posibilidades de interpretación, las cifras son claras e irrefutables.
En el caso de la capital del Valle del Cauca, es claro que los homicidios se han disminuido, en el último año la reducción de muertes violentas fue del 12% en comparación con 2014, según cifras de la Policía Metropolitana, un porcentaje significativo. Sin embargo, el estudio en cuestión demuestra que es tal el problema de violencia en la ciudad que lo logrado hasta el momento no es suficiente y es necesario seguir trabajando porque estamos muy lejos del ideal.
El trabajo que se realizó en Cali en el último año con el desmantelamiento de bandas dedicadas al micro tráfico, la extorsión y el sicariato dio buenos resultados, por eso se le debe dar continuidad, hay que persistir y mantener la lucha contra la delincuencia como prioridad, y para ello es muy importante el acompañamiento del Gobierno Nacional, pues se requieren más recursos y pie de fuerza.
Ojalá el año entrante cuando se publique este ranking, nuestras ciudades no aparezcan o, por lo menos, hayan salido de los diez primeros lugares.
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