Cali, agosto 26 de 2026. Actualizado: miércoles, agosto 26, 2026 11:40
Lo ocurrido en los últimos días ratifica que la lucha contra este flagelo tiene que ser una prioridad.
Dos hechos ocurridos el fin de semana en Cali, uno que terminó en tragedia y otro que se frustró, demuestran que el problema del hurto en la ciudad es crítico.
En el primer caso perdió la vida el teniente Dúver Daza, jefe de seguridad de la gobernadora Dilian Francisca Toro, a quien le dispararon porque se resistió a un atraco; en el otro, la reacción de un guarda de seguridad impidió que ocho sujetos, armados y vestidos con prendas del CTI, perpetraran un atraco masivo en una unidad residencial del sur.
Ambos hechos demuestran la vulnerabilidad de los caleños frente al hurto, fenómeno que pone en riesgo no solo las pertenencias de los ciudadanos, sino sus vidas, pues quien se resista o realice un movimiento que sea interpretado por los delincuentes como una reacción de defensa, puede terminar muerto.
Mientras que en el homicido, el otro flagelo que atormenta a Cali, hay muchos factores externos que obligan a que se vea y se afronte como un problema nacional, el hurto es un asunto en el que la competencia local es mayor.
Quiere decir lo anterior que la Policía Metropolitana y la Alcaldía de Cali deben hacer un mayor esfuerzo para combatir este delito.
Si bien la ciudad tiene déficit de uniformados, cuando se han realizado esfuerzos para optimizar los recursos disponibles, la situación de seguridad ha mejorado, pero los operativos han sido temporales.
Ahora bien, esto debe ir acompañado de un esfuerzo judicial, para que los delincuentes vayan a prisión; el caso del teniente Dúver Daza confirmó que no hay cooordinación entre lo uno y lo otro, pues uno de los sospechosos de su asesinato tenía casa por cárcel.
Desmantelar las bandas de atracadores y judicializar a sus integrantes tiene que ser una prioridad en Cali.
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