Cali, octubre 27 de 2026. Actualizado: martes, octubre 27, 2026 21:19
Cali ha avanzado en el desbloqueo de vías y se espera que en los próximos días sean levantadas las barricadas que quedan.
Es, sin duda, una muy buena noticia para la ciudad, después de dos meses complejos durante los cuales los bloqueos alteraron el día a día todos los ciudadanos.
Por ello, la apertura del paso en los puntos taponados puede interpretarse como el regreso de la capital del Valle del Cauca a la normalidad, pero las autoridades, los empresarios y la sociedad en general deben cuidarse de verlo así.
El levantamiento de las barricadas no debe verse como el fin, sino como el comienzo de un esfuerzo de muy largo plazo. Si finalizados los bloqueos los caleños olvidan las demandas sociales que se expresaron a través de estos puntos, más rápido de lo que lo imaginen la ciudad estará de nuevo taponada por todos lados.
A lo largo de estos dos meses hubo procesos de violencia muy fuertes, condenables, claro, pero más allá de esto la ciudad debe entender la frustración y la necesidad que tienen los sectores que reclaman ser escuchados y atendidos, y que piden tener oportunidades.
Olvidarse de ello porque ya no hay bloqueos puede derivar en un estado de frustración y rabia en el que sean menores las posibilidades de alcanzar acuerdos pacíficos.
Independientemente de la injerencia de actores ilegales en algunos momentos, que deben ser individualizados y judicializados, las protestas se originaron por la gran desconexión que tiene la ciudad con los sectores menos favorecidos, algo que como sociedad se debe corregir a partir de lo vivido.
En Cali se necesita romper los estigmas y hacer un esfuerzo por entender más al otro, porque hay mucho que reconstruir para alcanzar la verdadera normalidad.
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