Cali, octubre 24 de 2026. Actualizado: viernes, octubre 23, 2026 21:15
Tres décadas después, ¿qué se ha hecho para que no se repita una tragedia de estas proporciones?
La conmemoración de los 30 años de la tragedia de Armero, más allá de los relatos que recuerdan lo que ocurrió la noche del 13 de noviembre de 1985, debe motivar una revisión de las zonas de alta vulnerabilidad a desastres naturales y una mayor prevención por parte de las autoridades y los organismos a los que les competen estas funciones.
La erupción del volván nevado del Ruiz que provocó una avalancha que sepultó a 23 mil personas se pudo evitar, fue una tragedia anunciada, como consta en textos y testimonios que hablan de múltiples advertencias no atendidas.
No se trata de buscar responsables tres décadas después, sino de evitar que, por falta de gestión en prevención de desastres, Colombia tenga que volver a enfrentar una desgracia de esas proporciones.
Colombia es un país con unas características que hacen que el riesgo de este tipo de desastres sea permanente: una geografía accidentada, con muchas pendientes, ríos caudalosos y buena parte del territorio nacional está sobre el cinturón de fuego del Pacífico, lo que implica riesgo de terremotos y tsunamis, además de la amenaza que representa tener volcanes activos como el Galeras, el Nevado del Huila y el mismo Nevado del Ruiz.
Si a estas características se añaden las amenazas por cuenta de las construcciones irregulares en las riberas de los ríos y los daños de la minería ilegal, se concluye que los riesgos con mayores, pues no son solo las amenazas naturales sino también las creadas por la irresponsabilidad humana y la permisividad de las autoridades.
El llamado es a que la conmemoración de la tragedia de Armero no se quede en el simple recuerdo de lo que ocurrió, sino que motive acciones para que algo así no vuelva a ocurrir en Colombia. ¿Qué se ha hecho a lo largo de estos 30 años para impedirlo?
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