Cali, noviembre 7 de 2026. Actualizado: viernes, noviembre 6, 2026 23:40
Independientemente de quien las contrate, quien las realice y cual sea su metodología, las encuestas de intención de voto muestran un alto nivel de ciudadanos indecisos. No solo en Cali, sino también en varias ciudades capitales y en varios departamentos, la sumatoria de quienes no saben o no responden por quién votarían y de quienes dicen que lo harían en blanco indica que hay un porcentaje mayoritario de ciudadanos que no se identifica con ninguno de los candidatos.
En medio de ese panorama, a tan solo un mes de las elecciones, preocupa que el 27 de octubre ese elevado porcentaje de indecisos decida no votar.
En las elecciones locales de hace cuatro años, el procentaje nacional de abstención fue del 40.56%, en el Valle del Cauca fue del 47.9% y en Cali, del 54.62%. La abstención tiene una relación directa con la desilusión de los ciudadanos frente a la política. Equivocadamente, el historial de corrupción y de promesas incumplidas lleva a que muchos ciudadanos concluyan que es imposible cambiar el sistema y, por eso, deciden no votar. Craso error, pues es solo a través de la participación ciudadana que se puede renovar la política.
Lo preocupante es que la forma en la que se adelantan las campañas, alentando odios, más la seguidilla de escándalos de corrupción, amenazan con aumentar esa tendencia. El último Barómetro Global de la Corrupción para América Latina, elaborado por Transparencia Internacional, indica que el 52% de los colombianos considera que la corrupción ha seguido incrementándose en los últimos 12 meses.
Si la abstención se vuelve a imponer y el último mes se intensifica la guerra sucia, los nuevos mandatarios tendrán que hacer un gran esfuerzo de unidad o, de lo contrario, tendrán una gobernabilidad precaria.
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