Cali, septiembre 23 de 2026. Actualizado: miércoles, septiembre 23, 2026 02:30
El tono de la campaña presidencial que concluyó este domingo llegó demasiado lejos y, como consecuencia de ello, Colombia quedó dividida, pero las elecciones pasan y el país queda e, indistintamente de la propuesta elegida en las urnas, es deber de todos aportar para sanar las heridas.
Esa división entre “buenos” y “malos” en la que ha estado envuelta Colombia en los últimos doce años ha hecho mucho daño, pues ha imposibilitado lograr acuerdos sobre lo fundamental y el país ha estado sumido en una confrontación política permanente en la que no se respetan las ideas contrarias y se busca a toda costa imponer una razón, se tenga o no se tenga.
En ese sentido, el nuevo gobierno debe predicar y aplicar un mensaje de reconciliación verdadero, pero igualmente quienes sean oposición y la ciudadanía en general tienen que aportar en ese propósito.
Sin embargo, quienes asumirán el poder tienen una responsabilidad mayor, pues, al convertirse en autoridad, están en la obligación de brindar garantías para todos, de gobernar para todos y de tener en cuenta la visión, las expectativas y los anhelos de los millones de colombianos que votaron por la otra propuesta.
No se trata de buscar el unanimismo, sino de lograr la convivencia en medio de la diferencia, y esto sólo se alcanza a partir del respeto por las ideas contrarias. Este domingo ganó una propuesta, pero casi medio país votó por otra, y eso no puede, bajo ninguna circunstancia, significar que quienes votaron de una forma continúen viendo como enemigos a aquellos que votaron por la otra opción.
Ya pasó la campaña, hay que sanar las heridas, y hay que comenzar por desarmar el lenguaje.
Foto: Pixabay
Fin de los artículos
Ver mapa del sitio | Desarrollado por: