Cali, octubre 28 de 2026. Actualizado: miércoles, octubre 28, 2026 19:05
El ingreso a una unidad residencial del norte de Cali por parte de al menos diez encapuchados que violentaron la puerta vehicular y posteriormente despojaron de sus pertenencias al guarda de seguridad, es una alerta que la ciudad no debe ignorar, pues se corre el riesgo de normalizar este tipo de incursiones.
Los sujetos, que, al parecer, pretendían robar en las viviendas, huyeron del lugar tras escuchar disparos.
Además de lo que implica que este tipo de incursiones se conviertan en otra modalidad común de robo en la ciudad, preocupa que hechos como estos estimulen a más ciudadanos a armarse para ejercer la mal llamada “justicia por mano propia”, en la cual se pierden los límites y la defensa personal se convierte fácilmente en un crimen igual o peor que el que se pretende castigar.
En ese sentido, es fundamental que se priorice la lucha contra la delincuencia en Cali, pues, si bien la ciudad tiene un lamentable historial en este aspecto, con el paro nacional se abrieron espacios que potenciaron el accionar de la delincuencia y los ciudadanos viven en zozobra permanente ante el temor de ser víctimas de los delincuentes.
No es una cuestión de percepción, en las redes sociales abundan los registros que prueban que los atracos están disparados en la ciudad.
Lo que se necesita en Cali es que la sociedad confíe en que el Estado es capaz de garantizar la seguridad, y la única forma de lograrlo es que las autoridades generen esa confianza con resultados.
La ciudad está en un momento decisivo, pues si no se actúa con contundencia ante el crimen, la omisión puede permitir la consolidación de muchas organizaciones de delincuencia común que, aprovechando la coyuntura del paro, pueden convertir barrios enteros en sus dominios e imponer la ley del más fuerte.
Fin de los artículos
Ver mapa del sitio | Desarrollado por: