Umberto Valverde

Zambrano, la mejor medalla

Umberto Valverde

Anthony Zambrano, de humilde nacimiento, corría descalzo, nació en Maicao y se formó en Barranquilla, llegó a ser reciclador, toda su vida gira en torno de su madre, es la segunda medalla en velocidad que alcanza Colombia, luego de la Restrepo hace muchas décadas.

Se considera que la velocidad es el deporte de los Juegos Olímpicos, por eso tiene más significación que la medalla de Mariana Pajon. Todo un escándalo la posible medalla de Yuberjen, se presentó reclamación pero la dejaron de lado.

Colombia no cumplió sus objetivos, los expertos deben analizar lo que pasó. La primera incursión como Ministerio del Deporte, con más presupuesto y se retrocedió. Lamentable lo del dueto de tenistas porque ellos tienen mucha experiencia en torneos de gran experiencia.

Todavía no terminan los Juegos, pero China es la nueva gran potencia. Es difícil que Estados Unidos remonte las medallas de oro que lleva en diferencia hasta el momento.

Obvio, gran actuación de Japón como local y de Rusia, sancionada, que corre bajo otro nombre. Excelente lo de Cuba, la isla del bloqueo, con protestas sociales, muriéndose de hambre, le gana hasta el momento a Brasil, superpotencia, le gana a México, España y Canadá. Una epopeya. Brasil, mejor sudamericano. Venezuela y Ecuador, con oros. Colombia solo medallas de plata, y Argentina, hasta ahora, con un bronce, a nivel de Bahamas.

La alta competencia es hermosa, vibrante, esos momentos finales, todo esto se vive en unos Olímpicos extraños, que fueron aplazados, que se hicieron sin público, con la opinión de los japoneses en contra, con la pandemia subiendo día a día, con la amenaza de ser suspendidos un día antes de empezar, un ambiente de control y miedo, protocolos y encierro. Pero Japón mostrará el éxito de hacerlos, a toda costa.

Catherin Ibarguen acaba de anunciar su retiro del deporte en condición de competidora, la Pajón está en el final, no hay nueva generación, el deporte fuerte de Colombia, las pesas, necesita salir de los cuestionamientos por doping. Ni hablar de los deportes colectivos, fútbol un desastre, ni hablar de los otros.

Faltan dirigentes, un país que monta un Ministerio y lo politiza, hacer deporte es una batalla personal, los jóvenes conforman barras para matarse en los estadios, o conforman las llamadas Primeras Líneas para destruir el patrimonio de una ciudad. Todo se va por lo fácil, el delito. Las medallas que conseguimos, tan pocas, es lo que somos, nada más. Los periodistas deportivos, que no piensan, ahora gastarán horas en hablar sin tener argumentos.

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