¿Y lo de Pisa, qué?

Como buenos latinos nos distinguimos en ser campeones del esguince y de las cortinas de humo para eludir responsabilidades o explicaciones sobre hechos, eventos o equivocaciones.

Eso ha sucedido con las pruebas Pisa 2012, una medición de conocimientos en matemáticas, ciencias y lectura, promovida por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (Ocde), de la cual hacen parte los ocho países más poderosos del mundo y al que Colombia ha querido ingresar buscando salir del subdesarrollo.

Infortunadamente, el lío de Petro con el Procurador le ha permitido al Gobierno Nacional mirar para otro lado respecto a un tema tan sensible como el de la educación.

La verdad es que esa medición internacional nos deja mal parados. Han pasado 7 años desde la primera prueba Pisa en la que Colombia participó, sin buenos resultados, pese a que en el 2009 estuvimos mejor ubicados sin pretender decir que éramos unos genios, pero en el 2012 bajamos terriblemente, hasta el punto de ser el país 62 entre 65, con una calidad educativa pésima, igualados en Latinoamérica con Perú.

El Gobierno se limitó a decir que la responsabilidad es de los “maestros” y éstos acusan al Gobierno de no tener una política clara al respecto.

El meollo de esta triste situación es que la educación en nuestra Nación no es una política pública esencial. Parece que les conviene seguir teniendo al país en un marasmo intelectual, en una mediocridad creciente que les permita gobernarlo con el ombligo, sin competencia, sin competitividad y sin productividad.

Mañana es nochebuena, un día en el que olvidamos ciertas cosas que nos circundan, entre ellas la de nuestros “hijos ausentes”, que prefirieron viajar al exterior para rebuscarse un mejor futuro. Feliz navidad!

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