Luis Ángel Muñoz Zúñiga

Vuelve el Petronio Álvarez

Luis Ángel Muñoz Zúñiga

Este año más que antes, entre la alegría y el jolgorio estimulado por los sonidos de las marimbas, los tambores, los guasas y los violines, que nos harán tarariar y bailar abozaos y currulaos, estarán presentes espiritualmente: Petronio Álvarez y Germán Patiño. El “Cuco”, como lo llamaron sus compañeros maquinistas de los Ferrocarriles de Colombia, por ser el creador de aquel alegre currulao que pronto se convirtió en una especie de himno de los bonaverenses: Mi Buenaventura. Cuenta  su hija Juana Francisca Álvarez Arboleda, que su padre compuso este tema en 1931, una tarde que se encontraba  contemplando las olas del mar y tarariando buscó los tonos ayudado de su vieja guitarra.

Estará Germán Patiño, porque al forjar un trascendental festival de la música autóctona afrodescendiente, fue el gran  provocador para que la cultura del Pacífico saliera de su anonimato y se posicionara nacional e internacionalmente. Claro que este año extrañaremos a aquel hombre sencillo, bajito de estatura, pero rebosante de gran altura intelectual, el amigo que lucía sus guayaberas blancas y de cabellos de plata, que siempre al llegar y antes de sonar los grupos musicales,  provocaba torbellinos humanos entre el público pues los artistas y los espectadores al verle solían  acercársele con apretones de manos para expresarle sus gratitudes infinitas. Pero qué va, que la tristeza no tenga un mínimo espacio, ni siquiera por un minuto, como él siempre lo quiso y lo dijo. Hugo Candelario González, uno de sus más destacados discípulos, ya se repuso del golpe de perder su mejor amigo y estará listo para nuevamente alegrarnos con el percusionar de su marimba

Comments

Cargando Artículo siguiente ...

Fin de los artículos

No hay más artículos para cargar