Luis Ángel Muñoz Zúñiga

Voces temerarias contra la comisión

Luis Ángel Muñoz Zúñiga

Voces temerarias contra la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, tildaron de sesgados a los comisionados que visitaron nuestro país.

¿Cómo reaccionarán cuando se remitan los casos de lesa humanidad a la Corte Interamericana de Derechos Humanos? Si un Estado Social de Derecho es garante de la justicia y de la vida, no tiene por qué temer, pues nada esconde y siempre estará abierto a las visitas de las comisiones y de las cortes internacionales.

La visita a Colombia de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos fue solicitada por organizaciones no gubernamentales, por defensores internacionales de los derechos humanos, por connotados abogados y por congresistas colombianos.

Finalmente, el mismo Gobierno admitió y recibió su visita, porque entendió se trataba de una comisión creada mediante un pacto internacional del que Colombia es firmante y sigue haciendo parte.

Pero sucede que la costumbre de señalar de izquierdistas a todos los que defiendan los derechos humanos, obnubila tanto, que instigó insultos altisonantes contra la Comisión Interamericana de Derechos Humanos a su paso hacia el capitolio.

Esas voces irreverentes obnubiladas quieren ocultar la naturaleza que configura la CIDH como un órgano autónomo de la Organización de Estados Americanos OEA, cuya función es promover la observancia y la defensa de los derechos humanos, servir de órgano consultivo y representar a todos los Estados miembros.

Qué grato es darnos cuenta cómo en el Salvador, que en décadas pasadas estuvo inmerso en la miseria y figuró en el ranquin como el país más violento de Latinoamérica, hoy su población vive en paz y su Gobierno hace esfuerzos por reconstruirlo socialmente.

Los nuevos tiempos salvadoreños, también son resultado de un trabajo iniciado conjuntamente con la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, desde luego, sin desestimar su soberanía, su maduración política y sus procesos gubernamentales internos de reconciliación, fundamentados en el derecho internacional humanitario.

Nosotros tenemos ejemplos propios, porque se hubieran quedado impunes las masacres paramilitares, si la Corte Interamericana de Derechos Humanos no hubiese investigado, juzgado y condenado esos crímenes de lesa humanidad.

Le impuso a nuestro Estado la obligación de indemnizar a los familiares de las víctimas, que fueron despojadas de sus tierras, como también el compromiso de emprender políticas públicas de gobierno para la no repetición en Colombia.

El trabajo investigativo de la Corte Interamericana de Derechos Humanos es muy distinto al protagonismo absolutorio de nuestros representantes y senadores en las plenarias de censuras.

Después de su visita a Colombia, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, deliberará y votará de fondo. Si establece que no hubo violaciones lo publicará en un informe para la Organización de Estados Americanos.

Si encuentra violaciones preparará un informe preliminar, con recomendaciones de cese y reparación, para el Estado colombiano. En el evento que el Gobierno no acoja sus recomendaciones, la comisión someterá los casos de Colombia a la Corte Interamericana de Derechos Humanos.

Lo extraño del asunto es que algunas de esas mismas personas que hoy vociferan temerariamente contra la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, hace un tiempo le pedían que fuera a Venezuela con la misión de investigar las acciones represivas del gobierno contra el pueblo.

Pero gracias a Internet y las redes sociales, hoy quedan los videos a mano de todos. ¿Podrán ocultar lo inocultable?

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