Hace tiempo escribí una nota en la que comenté la interesante valoración del notario y poeta Pedro José Barreto por el señor Spok, un personaje de la serie Viaje a las Estrellas que por ser mitad humano y mitad extraterrestre -fuera de ostentar unas puntiagudas orejas- sabía conjugar de manera perfecta lo emocional del homo sapiens con lo metódico y lógico de los nativos del planeta Vulcano. Un noble equilibrio, me dijo Pedro José, que es esencial para el diario acontecer notarial.
Por estos días visité nuevamente la Notaría Segunda, y tras el saludo de rigor, el notario poeta me condujo a una sala de la notaría que él mismo bautizó “Sala Viaje a las Estrellas”. En el recinto, además de encontrar una serie de imágenes alusivas a la serie creada por Gene Roddenberry, me topé con mi escrito enmarcado y aumentado a tamaño pliego. Que aquel texto editorial fuese incluido en ese recinto especial tiene un inmenso valor para mí. Expresar en esta nota tan corta el profundo significado de la serie cuya fase inicial era: “El espacio…la frontera final”, sería irrealizable. Evidenciar como anticipadamente en la nave Enterprise la tripulación operó pantallas táctiles, celulares, escáneres médicos, dispositivos de archivo de datos y hasta GPS es sorprendente. Sin embargo, hay tras de todo un fondo social –e incluso extraterrestre si se quiere-, que es más importante. Si alguna vez tienen la oportunidad de visitar la Notaría Segunda los invito a pasearse por la sala y lo comprobarán. Descubrirán el homenaje de un poeta a una serie de ficción que ayudó a reivindicar con un simple beso –en mi concepto el más famoso de toda la historia del cine por ser interracial y ocurrir en una época racista- los derechos de la población negra de los EE.UU. y con ello, el de las víctimas de cualquier otro tipo de discriminación. Como dijo el capitán Jean Luc Picard “Asegurémonos de que la historia no olvide el nombre Enterprise.”
rodrigofernandezchois@hotmail.com
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