El frente “primero” de las Farc decidió apartarse del proceso de paz, constituyéndose en la primera disidencia declarada de esta guerrilla, en el tránsito de su desactivación como fuerza armada. La reacción de las Farc, al expulsar a los insurrectos, no deja dudas de su compromiso con la paz.
Es muy probable que esta situación se repita con otras unidades o incluso con frentes como el caso del “primero”, que tiene su operación en el Guaviare. Más que darse a la tarea de especular sobre otras “deserciones a la paz”, lo que hay es que facilitar la labor pedagógica y de discusión interna de esta guerrilla, más aún el Gobierno debería “colaborar activamente” con la realización de su décima conferencia, en la cual, con toda seguridad, se refrendará lo acordado en La Habana.
La conferencia es su máxima autoridad, por cuanto en ella participarían todos los jefes guerrilleros del país, y en esta oportunidad para sellar el pacto político del fin de la guerra y su insurgencia como una fuerza política legal.
No estamos en los tiempos en donde se le apostaba a debilitar esta guerrilla, propinarle bajas, estimular deserciones o divisiones, hoy, por el contrario, lo que más le conviene al país es que actúen cohesionada, sólida y con una sola voluntad. Esta condición favorecería su incursión en la política; ojalá les vaya bien en las elecciones que participen, así como también suceda con las organizaciones surgidas en el marco de estos acuerdos, de su suerte electoral depende en gran medida la salud del posconflicto, por estar sustentado medularmente en la apertura y remozamiento de nuestra política.
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