En un almuerzo productivo, realizado por la generosa invitación del Hotel Spiwak, escuchamos al rector Ramos, sobre la Univalle y queda uno perplejo de las cosas que se hacen, se tejen, se desarrollan y hasta se exportan en dicho centro educativo.
Una vez más queda verificado que los vallecaucanos nada sabemos del quehacer acertado, positivo, que algunas personas e instituciones desarrollan pero que no lo publicitan en exceso de moderación, cautela y buen juicio.
Lo que no se publica no existe para el común de la masa y solo existe lo que los medios masivos le inyectan, día a día, noche a noche, así resulten al final solemnes reality\’s llenos de mentiras.
Por lo general la gente de bien, la que cumple con sus deberes, la que actúa con buena fe, generosidad y sentido social no requiere aspavientos de los medios porque su satisfacción está en su interior, en su paz interna, en su deber cumplido, porque al fin de cuentas a la gente se le mide por lo que hace no por lo que dice; pero en el caso de la Univalle es laudable lo que han hecho, lo que están haciendo y la prospectiva planeada por lo que los ciudadanos del común tenemos derecho a conocerlo para destacarlo y defenderlo del oprobioso canibalismo vallecaucano.
La Univalle es nuestra dice su ex rector Ocampo Londoño.
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