Llevo dieciséis años de ejercicio periodístico. Lo llamo así por la periodicidad de las notas que redacto y que son publicadas semanalmente en esta querida casa editorial. Son cerca de novecientas columnas de opinión que han demandado para su preparación una cifra superior en horas hombre. Soy por tanto lo que llamarían un comunicador “honoris causa”. ¡Pero comunicador de era pasada!
Vivimos hoy una nueva era en la que los tres medios tradicionales: radio, televisión y prensa escrita, todos juntos, han perdido la gran batalla con un nuevo y poderoso rey. ¿Acaso duda alguien del poder que tienen las redes sociales?
No sabría aventurar si los medios habituales están condenados a la extinción, pero es incuestionable que el rol que estos juegan en la construcción y el manejo de la llamada opinión pública ya no es el mismo que era antes. Y el pequeño papel que aún desempeñan no será igual mañana.
El bajo costo, la inmediatez, la doble direccionalidad, la oportunidad, la viralidad, la personalización, la multimedialidad y la interactividad hacen que las redes sociales se hayan convertido en el medio más importante, eficiente y eficaz para la creación de opinión. Cambios en la forma de relacionarnos, laxitud del lenguaje, aislamiento, adicción o reducción de productividad serán los problemas del nuevo día. Estamos ante un poderoso instrumento que al igual que la electricidad, si es bien empleado, puede iluminar… O electrocutar en caso contrario.
¿Deben ser controladas? Pregunta de afiladas aristas éticas y morales cuya respuesta, si la hay, será correctiva en el futuro, porque el punto preventivo ya lo sobrepasamos.
Comments
Fin de los artículos
No hay más artículos para cargar

